miércoles, 30 de marzo de 2016

Entrevista y reseña

El consumado crítico literario Paco Marín, que anda detrás de los contenidos de Cartagena Negra, Cadena Ser, Diario La Opinión, Cartagena Actualidad, Semanario El Noroeste o la Revista Cultural Agitadoras, publicaba hace unos días esta reseña de Más que cuerpos junto una entrevista bien completa que me hizo. 
Contenta de que todo un experto de este calibre avale la que fue mi primera novela, así como mi primera incursión en el género negro.
Ahí van las dos.

RESEÑA
 
Más que cuerpos es la primera novela de Susana, su incursión en la literatura pretende aportar una mirada crítica que contribuya a la transformación social. La autora tiene la habilidad de tratar temas muy diversos y llevarlos todos a buen puerto. La guía y eje de esta novela es Annika, policía especializada en temas de género… La violencia de género está presente; así como: la trata de mujeres, la homosexualidad y bisexualidad, la amistad, la muerte, el exilio y el trato que tuvieron los españoles que cruzaron la frontera de los pirineos –muy de actualidad en estos momentos-, la industria farmacéutica… Muchos son los temas y mucho es el oficio de Susana al discurrir por ellos y conseguir que el lector no se pierda en ningún momento.
Además de Annika, otros personajes están presentes y relacionados entre sí de manera curiosa, componen un círculo cuasi perfecto; Julio, Antonio, Violeta, Bruno… Julio en algún momento tuvo relaciones con Antonio; Antonio está casado con Violeta; Violeta es como una hermana para Annika, que conoce a Bruno y… curiosamente Buno comparte piso con Julio.
La escritura es limpida y en tercera persona, lo que hace que la lectura sea muy ágil teniendo en el punto de mira en todo momento a los personajes, enganchando desde las primeras líneas gracias a que los capítulos son cortos y contundentes. Como contundente es la denuncia social que lleva implícita toda la trama.

Hay algunos crímenes invisibles. Crímenes que apenas dejan tras de si un titular de prensa y una investigación policial rutinaria que pronto se convierte en estadística y archivo.

Archivados quedarían si policías, como Annika, perseverantes y minuciosos y muy cabezones no siguieran adelante (jugándose su puesto y alguna bronca de sus superiores). El asesinato cometido sobre una mujer, todo indica, a manos de su pareja, es un caso cerrado. Annika no acaba de verlo claro y, en contra de las órdenes de su comisario (acaba cayendo mal y acabas odiándolo) empieza a investigar a las personas más próximas a la asesinada. Complicándose el caso cuando se cruza otra línea de investigación diferente pero, parece, conectadas.
Cuestión curiosa e interesante es la estructura de la novela. Cada capítulo transcurre en un día… yendo de un viernes, 14 de octubre a un lunes, 31 de octubre. Con un epílogo en sábado, 12 de noviembre.
Libro muy interesante, de lectura obligada, buena trama y buen desarrollo.

ENTREVISTA


Susana Martín Gijón (Sevilla, 1981) es asesora jurídica especializada en relaciones internacionales y derechos humanos.
Tras desarrollarse profesionalmente en la empresa privada en Italia, trabajó en la administración autonómica extremeña en temas de desarrollo socioeconómico, materia sanitaria y derechos del consumidor.
Ejerció la labor de Directora General del Instituto de la Juventud de Extremadura durante cuatro años, organismo autónomo encargado de ejecutar las políticas destinadas a la población joven extremeña y ha sido Presidenta del Comité contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia.
Colabora en diversas plataformas nacionales e internacionales, entre ellas la directiva de la Coordinadora Española del Lobby Europeo de Mujeres y la Red de Mujeres Jóvenes Africanas y Españolas.

Nos recibe Susana y charlamos distendidamente…
P.- ¿Cuando, cómo y por qué nace Más que cuerpos?
R.- Más que cuerpos fue mi primera novela, y creo que eso se nota en varias cosas, quizá sobre todo a la hora de “sacar fuera” temas que me preocupan. Cuestiones que perpetúan las diferencias sociales y que abordo al hilo de una trama policiaca. Se gesta en 2012, en un momento de mi vida en que logro sacar tiempo para algunos proyectos personales pendientes. Escribir un libro era uno de ellos, aunque ya ves que después le cogí el gusto…

P.- ¿Qué persigue al escribir esta novela donde tan presente está el maltrato femenino, en diversas circunstancias?
R.- Creo que lo que persigue cualquiera que escriba novela negra: entretener, pero también reflejar y denunciar determinadas realidades oscuras de la sociedad en la que vivimos.

P.- ¿Por qué una policía como protagonista y no un policía?
R.- Que la protagonista sea una policía mujer da pie a situaciones que de otro modo no hubieran surgido.
Por otra parte, aunque en los albores del género el protagonista era siempre masculino, últimamente crece cada vez más el número de “sabuesas” que se hacen cargo de resolver los crímenes y poner de relieve las lacras de la sociedad que habitan. Annika es una de ellas.

P.- Pienso que el maltrato en general y el femenino en particular no se erradica con represión sino con mucha paciencia y educación. ¿Qué opina?
R.- Totalmente de acuerdo. La educación es el pilar fundamental en el que ha de sustentarse cualquier transformación en la sociedad.

P.- Para mejorar la situación ¿hay que hablar mal… me refiero a “españoles y españolas”, por ejemplo, y  ponerle falda a los monigotes de los semáforos?
R.- Lo de los semáforos me resulta cómico. Quienes pretenden enarbolar la bandera de la igualdad poniéndole falda al monigote creo que más bien consiguen lo contrario. Ni que yo tuviera que vestirme una falda para ser mujer (y con vuelo, además…). Lo del lenguaje es diferente. Históricamente el papel de las mujeres ha estado relegado y eso se ha transmitido también al lenguaje. Pero es algo vivo, y puede evolucionar como evoluciona la sociedad. Afortunadamente, el castellano es lo bastante rico para no tener que ser reiterativo.

P.- ¿Por qué ambienta la acción de la novela en Mérida, Montijo… en tierras extremeñas?
R.- La mayoría de las novelas del género se ubican en grandes ciudades, y el entorno rural me permite abordar otros temas. Es una realidad diferente, y ello conlleva también otras formas de vida que pasan desapercibidas si la acción se desarrolla en Madrid o Barcelona. Pero además, reconozco que me apetecía ver Extremadura en el mapa del noir. Me gusta viajar a través de los libros y de ahí la apuesta por que otros puedan viajar a esta región.

P.- Trata el tema de la homosexualidad y de la bisexualidad con mucha naturalidad ¿tenemos estos temas totalmente asumidos?
R.- No, y mucho menos en el mundo rural. De ahí el querer mirar con los ojos de personas que se encuentren en esa situación.

P.- ¿Hasta qué punto es necesaria la novela negra en nuestra sociedad?
R.- Los bajos fondos, la violencia y el delito que encontramos en este género lo hacen propicio para la denuncia social, lo que se suma a ese punto de frescura que permite cuestionar las verdades oficiales. Quizá de ahí que cada vez parece reafirmarse más la idea de que es el género que mejor la transmite, recayéndole el peso de esta responsabilidad. Puede que le estemos exigiendo demasiado, pero de lo que no cabe duda es de que es un buen vehículo para ello.

P.- ¿Se inclina más por la personalidad del criminal o del agente de la ley?
R.- La del criminal es mucho más intrigante. El agente de la ley está más condicionado, tiene unos patrones más rígidos, aunque dentro de ellos podemos encontrar una gran diversidad. No descartemos que el criminal puede encontrarse en cualquier parte… hay más de un psicópata dentro de las estructuras más insospechadas.

P.- ¿Sangre o psicología?
R.- Psicología. No se me escapa que la sangre tiene nutridos grupos de seguidores, pero aun cuando abordo temas duros, evito ser excesivamente cruda o morbosa en las descripciones. No me gusta como lectora y tampoco al situarme del otro lado.

P.- Elija arma y técnica, ¿cuál es su método preferido a la hora de matar?
Voy probando. Arma de fuego, arma blanca, diferentes tipos de veneno, manos desnudas… Depende de las circunstancias y de las motivaciones. Aún no he encontrado el crimen perfecto, así que sigo abierta a descubrir nuevas fórmulas…

P.- ¿Qué no incluiría nunca en una de sus novelas?
R.- Jeje. Probablemente vampiros, zombies, hombres lobo y ese tipo de cosas.

P.- ¿Cuales son sus géneros y autores favoritos?
R.- No tengo autor favorito. Leo mucha policíaca y también histórica, y si tengo que señalar a alguien, la saga de Petra Delicado, de Alicia Giménez-Bartlett, creo que es de las pocas que he leído al completo.

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?
R.- Acabo de terminar El ojo de jade, de Diane Wei Liang. Género negro ambientado en la China moderna. Lo mejor, la forma en que refleja las contradicciones del sistema actual en una sociedad tan diferente, y cómo las consecuencias del devenir histórico forman parte ahora de ese fluir diario. Creo que seguiré con la segunda de la saga, Mariposas para los muertos.

P.- Como lectora, prefiere: ¿libro electrónico o papel?
R.- Era defensora férrea del papel hasta que probé el libro electrónico. Lo admito, tiene ventajas: a la hora de viajar, de encontrar hueco en las estanterías (las mudanzas son terribles con tanto libro!) o cuando lees en un idioma extranjero. Pero nunca podrá con el encanto de una edición en papel y la forma en que entran en juego los sentidos: tacto, vista, olfato… Creo que están condenados a coexistir.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?
R.- Tramo primero el guión en mi cuaderno. Sólo cuando está, me siento delante del ordenador. Lo cual no quita que después los personajes se empeñen en llevarme hacia otros derroteros, claro.

P.- Confiese alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora.
R.- No he leído a Harry Potter, ni las sombras de Grey, ni todas esas sagas que están haciendo furor últimamente. Cada vez desconfío más de lo que atesta los escaparates de las grandes franquicias libreras.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?
R.- En unas semanas saldrá a la venta la tercera entrega de Annika, Vino y pólvora, una doble trama ambientada en las bodegas y el vino extremeño por un lado y en la Italia profunda y las raíces de la mafia napolitana por otro. Vienen las ferias del libro y estaré presentándola, pero sin dejar de lado algunos otros proyectos en los que estoy trabajando.