jueves, 16 de octubre de 2014

Madrid, Madrid, Madrid

En un lugar tan castizo como la calle Mayor, a cinco minutos de la puerta del Sol se encuentra un espacio muy especial: el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid, punto de encuentro para aquellas que luchan desde el asociacionismo y el activismo por construir un mundo menos desigual y más diverso.



Allí presentamos el año pasado Más que cuerpos en compañía de muchas amigas, y allí quise regresar con la continuación de las aventuras de Annika, Desde la eternidad.
En la mesa, de nuevo, la entrañable Soledad Muruaga, presidenta de la asociación Mujeres para la Salud, y junto a ella, Laura Freixas, presidenta de Clásicas y Modernas (asociación para la igualdad de género en la cultura), y escritora de consolidada trayectoria que nos hizo una interesante y oportuna reflexión sobre las diferentes visiones con las que representamos nuestra sociedad en la cultura al hilo de la película "La Isla mínima", en cartelera en estos días*.



Tras una enriquecedora charla, finalizamos brindando con cava, por nosotras y por todas esas cosas en las que creemos, y degustamos las originales galletas de Jenny CakeDesigner.



* Reflexión de Laura Freixas en torno a "La isla mínima" y "Desde la eternidad" (extraído de su página de la red social Facebook)


Sobre la peli "La isla mínima" y la novela "Desde la eternidad" de @SusanaMartinG que presento esta tarde:
Ayer fui a ver una película española que la crítica ha puesto por las nubes llamada "La isla mínima", sobre dos policías que en 1980 investigan la desaparición de dos chicas en un pueblo andaluz. Me pareció bastante mala: buenos actores principales, pero secundarios muy flojos, intriga enrevesada e inverosímil (vale, los thrillers siempre tienen un punto inverosímil), etc. (Me pareció muy buena en cambio la ambientación, sobre todo algunos interiores.) Pero sobre todo no me gustó porque es la típica película de hombres. Son hombres los policías y los delincuentes. Hasta aquí, de acuerdo, me puedo creer que los asesinos suelen ser hombres y los policías en el año 80 también. Pero en la sociedad hay mujeres, digo yo. ¿Por qué esta película nunca les da la palabra ni se interesa por ellas? Ellas (compañeras de colegio de las víctimas, madres, etc) ocupan, a ojo de buen cubero, un 5% del tiempo de la película. Por ejemplo, el padre de las niñas desaparecidas se explica, le entendemos, se le da la palabra; la madre en cambio es como una sombra, se la usa para desatascar la intriga en un momento dado, pero no sabemos nada de su vida, no la interrogan los policías, no la vemos hablar con una vecina... Se supone que la peli trata de la violencia contra las mujeres, pero es falso: la películas las presenta como solo cuerpos, fardos, víctimas, daría lo mismo que el delito investigado fuera tráfico de armas, solo que el ser mujeres permite darle un poco de morbo, fotos de violaciones, chicas desnudas y torturadas, en fin, se ve que hay un tipo de espectadores a quienes eso atrae (espero no encontrármelos en ningún ascensor). Los únicos que actúan, a los que se oye, los únicos de los que sabemos a qué se dedican y a qué aspiran (ese periodista que investiga, metido en su tugurio, y que quiere ser Truman Capote... qué original, dios mío... por no hablar de las persecuciones de coches y otras escenas también originalísimas...), son hombres. Las mujeres solo aparecen fugazmente, vagamente, diciendo que se quieren ir del pueblo, ni siquiera sabemos por qué... Uf, qué aburrimiento, hombres hablando con hombres, escuchando a otros hombres, luchando con hombres, compitiendo con hombres, colaborando con hombres... y follando o asesinado a mujeres en sus ratos libres. Qué rollo... En contraste, me ha encantado "Desde la eternidad", la novela de Susana Martín Gijón, que partiendo de la mismas convenciones: asesinatos, detectives, persecuciones, etc, es totalmente distinta. La policía que investiga es una mujer. Aparecen mujeres en su entorno: la amiga que cuida a su hija cuando ella está de servicio, la abuela, la suegra,... toda la novela está llena de mujeres. Ojo, no es lo mismo que "La isla mínima" pero al revés, porque en "Desde la eternidad" también hay hombres: el novio de la protagonista, su jefe, el marido de la prima italiana, el camarero que acoge a la chica que huye de la trata... y participan, colaboran, dialogan con las mujeres, opinan, O sea, mucho más equilibrado. Y aquí también hay mujeres víctimas (una trama secundaria sobre trata), pero no hay ninguna recreación morbosa en las violaciones y torturas, sino que las mujeres en cuestión tienen la palabra, actúan, huyen, son amigas, se ayudan, en fin, las vemos como personas, no como cuerpos pasivos sobre los cuales los hombres ejercen la delincuencia o el heroísmo. En resumen, un soplo de aire fresco que rompe con el enrarecido, repetitivo y aburridísimo panorama de la ficción "negra" patriarcal. Todo esto y más pienso contar esta tarde en la presentación (Consejo de Mujeres, Sres de Luzón 3, Madrid, a las 19h).